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Cuán feliz se puede ser en el trabajo

Publicado por: ADPLatAm on 15 Junio 2017 in Innovación Y Tecnología, Non classé

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Escrito por: El Pais

Trece millones cien mil. Es el número de resultados que devuelve Google si se escriben las palabras “felicidad en el trabajo” en el buscador y se pulsa la tecla Intro. Entre ellos, referencias al Día Internacional de la Felicidad en el Trabajo (20 de marzo), instaurado desde 2013 por Naciones Unidas; al Congreso Internacional de Felicidad en el Trabajo, organizado por Aedipe Galicia, o al ya extinto Instituto Coca-Cola de la Felicidad. También hay enlaces a una consultora danesa, Woohoo Inc., que se define a sí misma como “líder mundial en felicidad en el trabajo”, o a una puntocom española que responde al nombre de felicidadeneltrabajo.es. Perfiles en Linkedin de profesionales que trabajan como “directores de felicidad” y, por supuesto, cientos de libros y miles de artículos, estudios, barómetros y listas de recomendaciones que abordan la cuestión desde diversos prismas.

Nunca antes las palabras “felicidad” y “trabajo” habían aparecido con tanta frecuencia en una misma frase. Es una asociación que, de entrada, puede chocar. “Etimológicamente, ‘trabajar’ viene del término latino tripalliare, que significa ‘atormentar’ o ‘causar dolor’ con un tipo de cepo (tripallium) de tres puntas que servía tanto para sujetar caballos o bueyes como para torturar a esclavos o presos”, recuerda David Criado, fundador de Iniciativa Vorpalina. De hecho, hasta hace poco, en el imaginario colectivo la felicidad parecía residir en lo contrario, en el sueño de vivir sin trabajar. La perspectiva de mandar “a paseo” al jefe ha sido un recurso utilizado hasta la saciedad por la publicidad de loterías y otros juegos de azar.

Falsas apariencias

Fidelidad, mayor compromiso, menos absentismo… Los beneficios que suelen asociarse a la satisfacción de los trabajadores son numerosos. Criado, sin embargo, ve afán controlador en el derecho que se arrogan algunas compañías de tratar de imponer felicidad a sus plantillas. “Una empresa es humana y debe velar por el bienestar de sus empleados. Pero son los trabajadores los únicos responsables de cómo deciden vivir sus vidas, incluida la decisión libre y personal [en ningún caso laboral] de ser felices”. Por esta razón, dice este experto, los modelos de “gestión de la felicidad” que proliferan en la actualidad en muchas organizaciones son “una irresponsabilidad y una injerencia en lo más nuclear del desarrollo autónomo de la personalidad humana. Porque la felicidad es una conquista personal y de nadie depende ser feliz salvo de uno mismo”.

En esos intentos corporativos de empaquetar la felicidad no faltarán altas dosis de buenismo artificial. Empresas diseñadas como si fueran parques temáticos, flashmobs en los que los empleados bailan al unísono una música alegre, fiestas de empresa… “Es la doctrina del ‘hay que sentirse feliz siempre y en todo momento’, ‘al mal tiempo, buena cara’ y ‘hoy mi día va a ser más feliz que el de ayer”, resume Carlos Herreros, especialista en neurociencia aplicada a las organizaciones. El problema de esta posición, aclara, “es que tapamos con una falsa felicidad emociones que podemos estar viviendo y que nos ayudarían a comprender esa realidad. Y esto nos impide tomar medidas para cambiarla”. Además, prosigue, está demostrado que la felicidad “no tiene mucho que ver con los conceptos ligeros y hedonistas que predican algunos gurús, sino que depende, fundamentalmente, de la calidad de las relaciones personales que establecemos en el trabajo”.

André Spicer, profesor de Comportamiento Organizacional de la Universidad de la City de Londres, cree que una parte de la actual preocupación que muestran las empresas por la felicidad de sus empleados obedece a razones cosméticas. “Resulta irónico que el momento en que el discurso de la felicidad se ha convertido en prioritario en las agendas de las empresas coincida con uno de los periodos de mayor degradación del empleo, con altos niveles de desempleo juvenil, precariedad, uberización y puestos de trabajo bajo la amenaza de ser reemplazados por robots”. Eparquio Delgado concluye que para las empresas es “una ganga” tener trabajadores que rindan mucho y cobren poco. “Si, además, se sienten bien y no se quejan, menos dolores de cabeza para todos”.

Escrito por: El Pais

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TAGS: Noticias RH RRHH Trabajo

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